Madrid.– Pintada de azul, como las casas de campo construidas en madera, la casita dominicana se presenta en FITUR como una evocación directa a la vida rural y a las tradiciones del país. Su diseño busca transportar a los visitantes al corazón del campo dominicano, despertando recuerdos y emociones vinculadas a la identidad y a la calidez del hogar.
El montaje recrea el tradicional patio de la abuela, un espacio cargado de simbolismo y nostalgia. Mecedoras y sillas de madera tejidas en guano forman parte del escenario, junto a una amplia galería que invita a sentarse, conversar y disfrutar del ambiente que caracteriza a las casas del interior del país.
En este espacio se han dado cita personas de diferentes nacionalidades, quienes han compartido un café, degustado algunas muestras y disfrutado de buenas conversaciones. La casita se convierte así en un punto de encuentro donde la cultura se vive de manera cercana y auténtica, más allá de las palabras.
La propuesta destaca por su sencillez y por la capacidad de conectar con los visitantes a través de elementos cotidianos que forman parte de la memoria colectiva dominicana. En FITUR, la casita no solo muestra una estructura, sino que revive una experiencia que celebra las raíces, la hospitalidad y la tradición del país.




