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Por Dra. Rosa Linda Rodríguez


Agenda digital e inteligencia artificial para rediseñar el turismo


Cada 27 de septiembre, el mundo celebra el Día Mundial del Turismo, una fecha que nos invita a reconocer la importancia de esta actividad y, al mismo tiempo, a reflexionar sobre los cambios que enfrenta un sector que evoluciona al ritmo de la sociedad.

Este 2026, bajo el lema «Agenda digital e inteligencia artificial para rediseñar el turismo», la mirada se dirige hacia una transformación que ya forma parte de nuestra realidad: la incorporación de la tecnología y la inteligencia artificial en los procesos turísticos.

La inteligencia artificial está cambiando la manera en que las personas planifican sus viajes, seleccionan destinos, reservan alojamientos y reciben servicios. También está transformando la gestión hotelera, la gastronomía, la promoción de destinos y la toma de decisiones empresariales.

Sin embargo, ante esta nueva realidad surge una pregunta fundamental: ¿estamos preparando desde las aulas a los profesionales que necesita el turismo del futuro?

El aula como espacio de innovación

La respuesta comienza en la educación.

La universidad tiene el compromiso de formar profesionales capaces de desenvolverse en un entorno cada vez más digital, pero también de comprender que la tecnología debe estar al servicio de las personas.

El docente universitario tiene hoy el desafío de acompañar a sus estudiantes en el desarrollo de nuevas competencias. No se trata solamente de enseñarles a utilizar herramientas de inteligencia artificial, sino de enseñarles a pensar, analizar, crear, cuestionar y tomar decisiones responsables.

El aula puede convertirse en un verdadero laboratorio de innovación turística, donde los estudiantes diseñen experiencias, analicen necesidades de los visitantes, propongan soluciones para los destinos y desarrollen proyectos que integren tecnología, creatividad y sostenibilidad.

Porque un profesional preparado para el futuro no será únicamente quien conozca la tecnología, sino quien sepa utilizarla con criterio, ética y sentido humano.

Un turismo inteligente también debe ser inclusivo

Hablar de turismo inteligente implica también hablar de inclusión.

La transformación digital puede contribuir a facilitar el acceso a la información, mejorar la experiencia de personas con diferentes necesidades y desarrollar servicios turísticos más accesibles.

Por eso, desde las aulas debemos enseñar a nuestros futuros profesionales a diseñar pensando en todos: en las personas con discapacidad, en las comunidades locales, en los adultos mayores, en las familias y en cada visitante que busca disfrutar de una experiencia turística digna y de calidad.

Un destino inteligente no es simplemente aquel que utiliza más tecnología, sino aquel que utiliza la tecnología para mejorar la vida de las personas.

Tecnología y sostenibilidad: un compromiso necesario

El futuro del turismo también debe ser sostenible.

La utilización de datos y herramientas digitales puede contribuir a una mejor planificación de los destinos, al uso eficiente de los recursos y a una gestión más responsable de los flujos turísticos.

Pero la tecnología, por sí sola, no garantiza la sostenibilidad. Se necesitan profesionales capaces de comprender que detrás de cada decisión turística existen impactos económicos, sociales, culturales y ambientales.

Por ello, la formación universitaria debe promover una visión integral: innovar sin destruir, crecer sin excluir y utilizar la tecnología sin perder nuestra esencia humana.

El futuro del turismo se construye en las aulas

La inteligencia artificial puede procesar grandes cantidades de información, generar alternativas y apoyar numerosos procesos. Sin embargo, la empatía, la ética, el pensamiento crítico y la capacidad de comprender al ser humano continúan siendo responsabilidades nuestras.

Este Día Mundial del Turismo 2026 representa una excelente oportunidad para recordar que el verdadero reto no es solamente incorporar tecnología al turismo, sino formar personas capaces de utilizarla para construir mejores experiencias, empresas más responsables y destinos más inclusivos y sostenibles.

El turismo del futuro necesitará profesionales digitales, pero también sensibles; innovadores, pero responsables; preparados tecnológicamente, pero conscientes de que detrás de cada viaje existe una persona, una cultura, una comunidad y un territorio.

La inteligencia artificial puede ayudarnos a construir un turismo más inteligente; la educación debe ayudarnos a construir un turismo más humano.

Y ese futuro comienza hoy, en nuestras aulas.


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